Bite This: Wines With Thanksgiving Dinner

Wednesday, November 14th, 2012
Thanksgiving

This is the time of year when a lot of wine writers chip in about what wines to have with Thanksgiving dinner. They set you up with the idea that choosing these wines for the groaning board will be the most frightening, intimidating, scary, painful, mind bending, nerve wracking, difficult, cliff hanging task that ever existed in the world of wine and food pairings.

This is because the matching up wine begins with overdone white meat of turkey with a taste and texture of good quality cardboard. A tough match. Also on the table are the inevitable side dishes that no good wine should ever be considered-creamed onions, heavy on the cream; sweet potatoes with baked marshmallows on top, Aunt Mary's inedible stuffing with enough sage to halt an army of trencherpersons and some cranberry concoction which is either too acidic or too sweet and sometimes both. Also consider cold, congealed gravy with bits of burnt onions floating about.

So, with that in mind, eliminate all heavy red wines, unless you like heavy red wines. If not, excuse zinfandel, syrah, petite sirah, Barolo and over-extracted cabernet sauvignon and merlot. If the pinot noir is about 15% alcohol, I'd also give it a wide berth. Calera's Central Coast pinot noir would do, again slightly chilled.

Let's examine white wines. A heavily oaked chardonnay has too much taste, unless you pour it over ice, not a bad idea at all. An expensive white Burgundy would be fine, except that it's way too expensive for the motley crew sitting around the table, half of whom don't like wine to begin with and the half of the other half think Burgundy is spelled with an "a". Sauvignon blanc might do, not the grassy kind, but sort of middle of the road. Medium grassy. An inexpensive one works best.

Champagne is a bit dry with all that sticky stuff on the table. Champagne and cranberry sauce? What a waste. An ice cold Beaujolais might work, then, again, it might not.

So, I am left with several suggestions. Martinelli's sparkling apple juice (!) or a fine Asti Spumanti, such produced by Barefoot. And this year, lay off the creamed onions and stuffing. Gives me the whizzes. We are getting too old for that kind of late night torment.

Los vinos para la Acción de Gracias

Estamos en la época del año cuando muchos escritores de vino comentan qué tipos de vinos son mejores para disfrutar con la cena de Acción de Gracias. Se configura con la idea de que la elección de vinos para esa banquete popular será la más aterradora, intimidora, miedosa, dolorosa, y difícil tarea que jamás haya existido en el mundo del maridaje de vino y comida.

Ese maridaje comienza con carne blanca de pavo con un sabor y textura de cartón de buena calidad. Un juego muy duro. También en la mesa hay inevitables platos secundarios que ningún vino bueno debe considerar - crema de cebollas con muchísima crema, camote con malvaviscos al horno en la parte superior, un relleno no comestible de Tía María, con suficiente salvia para detener a un ejército de soldados y una mezcla de arándano que es demasiado ácido o dulce, y a veces ambos. También consideramos la salsa de carne fría, con trocitos de quemada cebolla flotando en cima.

Con todo esto en mente, elimina todos los vinos tintos fuertes, a menos que a tí te gustan vinos tintos fuertes. Si no es así, evita Zinfandel, Syrah, Petite Sirah, Barolo y super-extraído cabernet sauvignon y merlot. Si el pinot noir es de aproximadamente 15% de alcohol, también lo esquivaría. Pinot Noir de la costa central de Calera noir es una buena opción, ligeramente frío, desde luego.

Vamos a examinar los vinos blancos. Un chardonnay muy roblado tiene un gusto demasiado fuerte, a menos que se vierte sobre hielo, en absoluto, no es mala idea. Un caro Borgoña blanco estaría bien, excepto que es demasiado caro para el variopinto grupo sentado alrededor de la mesa, la mitad de los cuales no les gusta el vino desde el principio y la mitad de la otra mitad cree que Borgoña se escribe con una "u" . Un Sauvignon blanc puede ser acceptable, no el tipo con sabor de hierba, sino uno con un sabor suave de hierba. Uno que no es muy costoso funciona mejor.

Champán es un poco seco, con toda esa comida pesada en la mesa. ¿Champán y salsa de arándano? ¡Qué desperdicio! Un Beaujolais bien heladito puede servir, tal vez no.

Por lo tanto, me quedan varias sugerencias. El jugo de manzana espumoso de Martinelli o una buena Asti Spumanti, como tales producidas por Barefoot. Y este año, deja las cebollas cremosas y el relleno. Me dan problemas digestivos. Estamos envejeciendo demasiado rápido para aguantar ese tipo de tormento nocturno.

Translated by Leah Jewall