The Drive - Hitting the Road

Friday, December 3rd, 2010
Really Bored
Two cats, one dog, one couple, one minivan, two countries, three time zones and 3,500 miles: the formula that transports us from the northern U.S. to our winter home in Sayulita. Not willing to be away from our pets for that amount of time or to trust their welfare to air travel, my husband and I have chosen the long road trip as our mode of travel. Choosing not to drive at night, it takes us between 5 ½ - 7 days to reach Sayulita, depending on the number of stops along the way. Each time we pick a major destination, such as a national park, for a fun and educational ½ day or so to break up the trip and to take advantage of some of the wondrous beauty that is to be found both in the U.S. and Mexico.
Canyon Rim

I had never been to the Grand Canyon, so this choice rose to the top of the list for our very first trip. Approaching the park from its east end, the weather having been sunny and dry all day, it started snowing hard about 10 miles out. By the time we reached the entrance gate, the rangers told us that there was literally zero visibility in the canyon. Having come ALL that way, we soldiered on and stood in wonder at the canyon rim, knowing what was in front of us and not being able to see any of it. The park is beautiful in the snow; we did see a Snowshoe Hare and actually rescued some abandoned British hikers along the way, so it was just a different kind of visit than we had imagined. The snowstorm forced us to stay overnight just outside the park; the next morning, the sweet desk clerk checked visibility on a park webcam before we headed off toward Flagstaff. Though the park was not yet plowed or shoveled, we were able to reenter and see the canyon briefly, the dog and I happily hopping through the snow to a couple of the viewing platforms. Not having packed winter coats, I was wrapped in a newly-purchased Mexican blanket, looking a little like a squaw.
We try not to plan overly much, stopping when it starts to get dark and mostly taking our luck as to finding pet friendly accommodations, though we do use a guide book in the U. S. We also try to stage the border crossing for the morning to give us a long day to deal with immigration, vehicle permits and the like, as well as leaving time to make progress on the first leg of our Mexican portion of the trip. We have learned to buy the things we need when we find them; both in the U.S. and Mexico there are long stretches without gas stations or stores and there is often not food readily convenient after stopping for the night. My husband drives, I navigate, we listen to a lot of music, sing when bored and I play games on the ipod when really bored. As we have all of our pets with us, we generally just eat along the way, making some attempt to find the healthiest choices at gas station convenience stores. We have found the prepared sandwiches to be far better at some chain stores than others!
Traversing this kind of distance by car seems to be on a more human scale. To fly, we might start out at 6am, leaving 20 degree F temperatures and snow, arrive in Puerto Vallarta at noon, with bright sunshine and 80 + degree temps. Convenient, but hard on the system. To travel through each ecosystem day by day, the changes come much more gradually and I find I am not tired and disoriented upon arrival as with air travel. The first glimpse of the Pacific Ocean is the magic turning point that gives us that extra energy for the last push down the coast. We usually depart from the expressway just north of Tepic and head toward San Blas on the wonderfully curvy roads through the lush jungle. Pulling into lovely Sayulita, the last "leg" of the trip is to unload the car and to savor our first cold cerveza rooftop, taking it all in.

El Viaje - Al Camino a México

Dos gatos, un perro, una pareja, una camioneta, dos países, tres zonas horarias y 3.500 millas - la fórmula que nos transporta desde el norte de EE.UU. a nuestra casa de invierno en Sayulita. No dispuestos a estar fuera de nuestros mascotas por tanto tiempo ni de confiar en su bienestar durante el viaje en avión, mi esposo y yo hemos elegido el largo viaje por carretera como nuestro modo de transporte. La elección de no conducir de noche nos lleva entre 5½ - 7 días para llegar a Sayulita, en función del número de paradas en el camino. Cada vezque paramos, elijimos un destino importante, como un parque nacional, para pasar un día de diversión y para partir el viaje y tomar ventaja de algunas de las maravillas de belleza que se encuentran tanto en los EE.UU. como en México.

Nunca había estado en el Gran Cañón, así que esta opción llegó a la cima de la lista para nuestro primer viaje. Al acercarnos al parque desde su extremo este, el clima, que había sido soleado y seco durante todo el día, empezó a nevar fuerte 10 millas de la entrada del parque. En el momento en que llegamos a la puerta de entrada, los guardaparques nos dijeron que era literalmente cero visibilidad en el cañón. Habiendo llegado tan lejos, entramos el parque y nos quedamos maravillada al borde del cañón, sabiendo lo que estaba delante de nosotros pero no éramos capaz de ver nada por tanta nieve. El parque estuvo hermoso en la nieve;  vimos una liebre de raquetas de nieve y rescatamos a unas excursionistas británicos a lo largo del camino, así que fue una visita diferente de lo que habíamos imaginado. La tormenta de nieve nos obligó a pasar la noche en las afueras del parque; la mañana siguiente la recepcionista comprobó la visibilidad del parque por un webcam antes de que nos salimos para Flagstaff. A pesar de tanta nieve, pudimos volver a entrar y ver el cañón brevemente, el perro y yo feliz, saltando por la nieve y subiendo por unas plataformas de observación. Como no había traído abrigos de invierno, estaba envuelta en una manta mexicana recién adquirida, dándome el aspecto de una india.
No intentamos planear nuestro viaje demasiado, deteniéndonos cuando empieza a oscurecer y sobre todo buscando la suerte de encontrar un alojamiento agradable que acepta los mascotas también con la ayuda de una guía de turista en los EE.UU. Tratamos de cruzar la frontera por la mañana para dejarnos bastante tiempo para hacer los trámites de la inmigración, permisos de vehículos, etc, así como dejar tiempo para avanzar en la primera etapa de nuestro viaje en México. Hemos aprendido comprar las cosas que necesitamos cuando nos encontramos con ellos. Tanto en los EE.UU. como en México hay tramos largos sin estaciones de servicio ni tiendas, y muchas veces no hay alimentos disponibles después de parar por la noche. Mi marido maneja, yo navego, escuchamos mucha música, cantamos cuando nos aburrimos y juego juegos en el iPod cuando estoy muy aburrida. Como tenemos todos nuestros mascotas con nosotros, por lo general comemos en el camino, intentando encontrar las opciones más saludables en las tiendas de conveniencia de las estaciónes. ¡Hemos encontrado mejores tortas preparadas en algunas tiendas de cadena que en otras!
Atravesando este tipo de distancia en coche es mucho más cómodo que en avión. Para un vuelo, empezamos a las 6 de la mañana, dejando una temperatura de 20 grados F. con nieve, llegando a Puerto Vallarta al mediodía, con sol radiante y una temperatura de 80 grados. Conveniente, pero duro para el cuerpo. Al viajar pocas horas cada día, por todos los ecosistemas, los cambios vienen mucho más graduales y me encuentro menos cansada y desorientada a la llegada, que en los viajes aéreos. La primera visión del Océano Pacífico es el punto mágico que nos da esa energía extra para el último empujón hacia la costa. Por lo general salimos de la autopista al norte de Tepic rumbo a San Blas por la carretera de la costa con curvas maravillosas a través de la exuberante selva. Al llegar a hermoso Sayulita, el último segmento del viaje es descargar el coche y disfrutanos de nuestra primera cerveza fría en la azotea, saboreando el momento.

Translated by Leah Jewall