Full Moon

Friday, May 4th, 2012
Luna Llena

It was 5 a.m. On that day I got up earlier than usual to start my work day; however, I could not help but surrender to the spectacle before me. How marvelous! What I saw was an image that kept me spellbound for a few moments, captivating my senses. After that impression, little by little, with a growing feeling bordering on amazement, I finally sat down to enjoy a steaming cup of coffee to slowly appreciate the beauty.

How pleasant it is to allow oneself to be guided trustingly by our sense of wonder: The sea front, the cool breeze, the murmur of the light stike of the waves at the end of their journey, the sound of small rocks and shells dragged back by the backwash of the wave, the shining path that attracts and wants to draw us to the moon.

How could one fail to appreciate the clouds in the sky and the big trees illuminated by the moon, bats flying in an uncertain way against the light and the infinity of fireflies that with their tenuous light keep the jungle adorned? Sharpen your ear and hear the noise in the bed of fallen leaves of the crabs on their walk down from the mountain, the song of the crickets, the distant cawing of some seabird that continues to fly tirelessly towards its destination ...

Surely, in you as in me, at times of tranquility like this, one's joy of living grows in this paradise called Sayulita.

Luna Llena

Eran las 5 de la mañana, en esa ocasión me levanté más temprano de lo acostumbrado para iniciar mi día de trabajo, sin embargo, no pude más que rendirme ante el espectáculo que tenía enfrente. ¡Qué maravilla! Lo que veía era una estampa que por instantes me mantuvo embelesado, cautivando mis sentidos... pasada esa impresión, poco a poco me iba llegando un sentimiento que rayaba en el asombro para, finalmente, sentarme a disfrutar de una humeante taza de café apreciando detenidamente esa belleza.

Qué agradable es dejarse guiar confiadamente por nuestra capacidad de asombro: el mar enfrente, la fresca brisa, el murmullo y leve golpe de las olas al terminar su viaje, el sonido de pequeñas piedras y conchitas al ser rodadas por la resaca de la ola, el sendero luminoso que atrae y nos quisiera conducir hasta la luna.

Cómo dejar de apreciar las nubes en el cielo y los grandes árboles iluminados por la luna, los murciélagos volando de manera incierta a contra luz, la infinidad de luciérnagas que con su tenue luz mantienen adornada la jungla.... agudizar el oído y escuchar el ruido en la hojarasca que provoca el caminar de los cangrejos de montaña, el canto de los grillos, el lejano graznar de alguna ave marina que continúa volando incansable rumbo a su destino...

Seguramente, en ustedes como en mí, en ocasiones de quietud como esta, se acrecienta la dicha de vivir en este paraíso llamado Sayulita.