Isla Mexcaltitan, Part I

Friday, March 11th, 2011
Mexcaltitan IV

Seeing our small duffle bags, the boat captain asked if we'd like to go straight to the hotel. The only hotel on Isla Mexcaltitán is on the far side of the tiny island, which appears to be floating in the remote mangrove swamps to the north of San Blas. The bird watching from the boat ride was alone worth the trip. Pelicans white and gray, herons of many species, egrets, ducks, Anhinga and more were prolific; I have never seen so many birds in one place. The waters are plentiful with fish; fishing is the mainstay of the island, which appears to be quite prosperous.

Isla Mexcaltitán is a place that differs the most from Sayulita than any I have yet visited. A tiny island, said to be the "cradle of Mexicanism," it is accessible only by boat. In the winter, or dry season, one can walk the streets, which have very high curbs to the sidewalk. During the rainy season, the streets flood and boats are used for all transportation; the island, in this aspect, is sometimes compared to Venice, Italy.

Mexcaltitan II
Arriving with our dog, checking in and sharing a large Tecate before setting off to explore, my husband and I watched the boat traffic from the hotel balcony. A boat of giggling girls rocked a few times and threatened to tip. They gave up and revealed how shallow the water was as they walked the rest of the way, barely getting their shoes wet. Long, wooden poles that curve gently at the end are used for poling through the water near the island; outboards are fired up once out in the deeper swamp.
Being the day before Valentine's Day, the plaza boasted many vendors with gifts for sweethearts; the red and white colors coordinating with the white and crimson paint of the surrounding buildings. Being one of the few things to "do," we visited the small, but interesting archeological and history museum, which anchors one end of the plaza and tells the story of the Aztecs, or Mexica, having lived on the island during their journey to Tenochtitlan, or Mexico City.
Isla Mexcaltitán has four restaurants, which seem to be a lot considering the small number of foreign visitors. All are on the water; my husband and I shared a yummy "catch of the day," with a gorgeous view back to the mainland. Shortly after we sat down, we could see what appeared to be a dog swimming toward the island. Would he make it? "That's a long way for a dog!," we were saying. Pretty soon the dog walked the rest of the way in, making us feel a little silly.

Next Week More Isla Mexcaltitan: A Cloud for Breakfast and an Eagle Stands on a Snake...

 

La Isla de Mexcaltitán, Parte I

Mexcaltitan VI

Al ver nuestras maletss pequeñas, el capitán del barco nos preguntó si nos gustara ir directamente al hotel. El único hotel en la Isla de Mexcaltitán es al otro lado de la pequeña isla, que parece estar flotando en la remota ciénaga de manglares al norte de San Blas. La observación de aves desde el viaje en barco valía la pena el viaje. Pelícanos blancos y grises, garzas de muchas especies, patos, anhinga y más fueron prolíficos, nunca había visto tantas aves en un sólo lugar. Las aguas son abundantes en peces, y la pesca es el pilar de la isla que parece ser muy próspera.
La isla de Mexcaltitán es un lugar que se diferencia más de Sayulita que cualquier otro lugar que he visitado. Una pequeña isla, se dice que es "la cuna de la mexicanidad," y es accesible sólo por barco. En el invierno ola  estación seca, se puede caminar por las calles, que tienen bordillas muy altas de acera. Durante la temporada de lluvias, hay inundaciones de todas las calles y se utilizan los barcos para todo el transporte.  La isla, en este aspecto, a veces parece a Venecia, Italia.
Al llegar con nuestro perro, entramos en nuestro cuarto y disfrutándonos de una Tecate grande antes de salir a explorar, mi esposo y yo miramos el tráfico de barcos desde el balcón del hotel. Un barco de niñas riendose sacudió un par de veces, amenazando a volcarse. Se dieron por vencido y reveló que poca profunda era el agua a medida que caminaron el resto del camino, apenas mojando sus zapatos. Largos postes de madera que se curvan suavemente al final se utilizan para empujar los barchos por el agua cerca de la isla; se arrancan los motores una vez en el profundo pantano.
Como llegamos un día antes del Día de San Valentín, hubo muchos vendedores de regalos para novios en la plaza, los colores rojo y blanco en coordinación con la pintura blanca y carmesí de los edificios circundantes. Siendo una de las pocas cosas que hacer en la isla, visitamos el pequeño museo interesante de arqueología e historia que está situado el extremo de la plaza, y que cuenta la historia de los Aztecas, o Mexica, que habían vivido en la isla durante su viaje a Tenochtitlán, o la Ciudad de México.

Mexcaltitan V

La Isla de Mexcaltitán tiene cuatro restaurantes, que parecen ser muchos, tomando en cuenta el escaso número de visitantes extranjeros. Todos están situados en el agua, y mi esposo y yo compartimos una deliciosa "pesca del día," con una hermosa vista hacia el continente. Poco después de sentarnos, pudimos ver lo que parecía ser un perro nadando hacia la isla. ¿Llegaría? "Un largo camino para un perro!," dijimos. Muy pronto el perro caminó el resto del camino, por lo que nos hizo sentir un poco tonto.

La semana próxima habrá más de la Isla de Mexcaltitán: una nube para el desayuno y una águila se encuentra en una serpiente ...