Lost in California

Wednesday, July 13th, 2011

Surf in Sayulita
There is NOWHERE I would rather be than out in the beautiful waves of Sayulita, but alas, here I am in Berkeley, California, visiting friends and family. I was given a look at the waves "back home" courtesy of Paul Van Vleck, who posted some great photos of this week's swell in Sayulita on Facebook. I asked him to share a few with readers of this column, so that those of you who aren't in Sayulita can share my pain--the pain of missing a beautiful swell. God, to think those waves are breaking three blocks from my house, and here I am, several thousand miles away. Poor, poor pitiful me, as Warren Zevon once sang.

Still, there is some fun to be had up here, in the Bay Area. We saw a fabulous Picasso show at the architecturally dynamic new De Young Museum in Golden Gate Park. We tripped down the coast on Highway 1--an amazingly beautiful drive--to Santa Cruz (no time for surfing) to walk the boardwalk and spend some time with friends who live in the redwoods. We went into San Francisco and actually rode a cablecar to Fisherman's Wharf like the lamest of lamebrain tourists (my daughter deserved that ride, although I refused to spring for the twenty-five bucks to get her into the Ripley's Believe It Or Not Museum).

Sail Boat

And with my old friend Ken Bochat at the helm, we sailed up a little estuary on the Berkeley side of the Bay. Ken keeps his boat at a funky, rundown little marina in Berkeley--it's the kind of place where pirates, junkies and assorted outlaws gather on their ancient boats and hatch major drug-running scams that never come to be, because these guys are all too stoned, or "medicated" as the current jargon has it, on legally purchased high grade marijuana, to do anything but scheme. Ken practices a little law and does a lot of sailing on this little 29-footer, and I must say it was good fun to ride up the estuary amidst the decaying piers, giant cargo ships, old boatbuilding docks, and the rest of the post-industrial marine and urban detritus that line the shores of this particular waterway.

It ain't the waves of Sayulita, this salty little estuary, but it is the Pacific Ocean, in a very different manifestation. Sailing fast downwind on Ken's boat was the closest I got to surfing this week.

Surfing photos by Paul Van Vleck
Sailboat photo by Donna Day

Perdido en California

No hay ningún lugar donde preferiría estar que en las hermosas olas de Sayulita, pero por desgracia, aquí estoy en Berkeley, California, visitando amigos y familiares. Me dieron un vistazo a las olas en Facebook, cortesía de Paul Van Vleck, que publicó algunas fotos del oleaje esta semana en Sayulita. Le pedí compartirlas con los lectores de este buletín, para que ustedes que no están en Sayulita puedan compartir mi dolor - el dolor de perder un oleaje hermoso. Diós mío, a pensar en esas olas rompiéndose a tres cuadras de mi casa, y aquí estoy, varios miles de kilómetros de distancia. Pobre, pobre, miserable que estoy, como cantó Warren Zevon una vez.


Sayulita Surf

Sin embargo, hay algunas diversiones aquí, en el área de la Bahía. Hemos visto un fabuloso espectáculo de Picasso en el nuevo Museo De Young con su arquitectura dinámica en el parque Golden Gate. Hemos bajado por la costa en la carretera 1-un viaje increíblemente hermoso - a Santa Cruz (no hubo tiempo para el surf) para recorrer el paseo marítimo y pasar algún tiempo con amigos que viven en los bosques de secuoyas. Fuimos a San Francisco y subimos una telecabina al Muelle de los Pescadores como la más frívola de turistas (mi hija merecía ese viaje, aunque no quise pagar los veinticinco dólares para la entrada al museo Ripley's Believe It or Not).

Sayulita Surf

Y con mi viejo amigo Ken Bochat a la cabeza, navegamos por un pequeño estuario en un lado de la bahía de Berkeley. Ken mantiene su barco en un genial, poco deteriorada marina en Berkeley - que es el tipo de lugar donde los piratas, drogadictos y una variedad de bandidos se reunen en sus barcos antiguos y traman complotes de tráfico de drogas, fraudes en los que nunca llegan a ser, como son todos demasiado drogados, o "medicados", como se dice ahora, de la marihuana de alto grado, legalmente adquirido, para hacer otra cosa. Ken, un abogado, trabaja poco y pasa mucho tiempo en este pequeño velero de 29 pies, y debo decir que fue muy divertido navegar por la ría en medio de los muelles en descomposición, los enormes barcos de carga, los antiguos muelles de construcción de barcos, y el resto de la posindustrial detritus marino y urbano que alínea la costa de este canal.

No son las ondas de Sayulita, este estuario salado, pero es el Océano Pacífico, en una manifestación muy diferente. Una navegación rápida a favor del viento en el barco de Ken fue lo más cercano que llegué a navegar esta semana.

Translated by Leah Jewall

Fotos de surf por Paul Van Vleck
Fotos de velero por Donna Day