Mexico is Great for Babies

...little Maxxi would know
Sunday, November 29th, 2009
Maxxi in Fish Taco
Mexico is a good place to be if you're a baby.  Sure, the whole world loves a wee one, but in Mexico, they really love babies, and they're not shy about showing it.  With Mexican culture so centered on the family, there's a familiarity that reaches beyond bloodlines, into an extended network of "Tias" and "Tios" who look after all of the neighborhood niños as their own.  This is certainly the case in Sayulita, where so many families have grown together through the generations.  Children are addressed as "hijo" (son) or "hija"  (daughter), regardless of relation - listen in the next time you're waiting in line at Mi Tiendita, and you'll surely hear a youngster addressed as such.

Eddie and Maxxi
As a gringa, it took some time to accept the familiarity strangers assumed with my infant.  We norteamericanos love our space, and while we might ogle babies, touching is a no-no, and asking to hold a stranger's baby would seem downright weird.  In Sayulita and Vallarta, people regularly express affection towards our baby -- pinching a cheek, touching a leg, asking to hold him.  As a new mom, I used to shield him from the attention.  I've since learned to embrace this character of my adoptive country.  I see in Maximo's face how he responds to his Mexican "Tias", with a joy that mirrors the love for him in their eyes.  I appreciate the familiarity with babies that comes from a belief that children should be held, kissed, and loved, by whomever is close enough to pitch in.  Now when someone asks me, "¿Me prestas su bebe?" (literally, "Will you loan me your baby?"), I usually smile and say yes, thankful for the helping hand, and the new amigo that my son has watching his back. 

This week's Fall Favorites: blooming bougainvilleas; so many new words from Maximo; Thanksgiving!

xo, Andrea Villarrubia

México es un buen lugar para un bebé a crecer. Por supuesto, todo el mundo ama a un bebé, pero en México, son encantados con los bebés, y no son tímidos a mostrarlo. En la cultura mexicana, centrada en la familia, hay una familiaridad que va más allá de líneas de sangre, en una red de "tías" y "tíos" que cuidan de todos los niños de la colonia como sus propios. Es ciertamente el caso en Sayulita, donde muchas familias han crecido juntos a través de las generaciones. Los niños son referidos como "hijo" o "hija", independientemente de la relación - escuchar en la próxima vez que estés en fila en Mi Tiendita, y seguramente escuchará un joven tratado como asi.

Como una gringa, me tomé un tiempo para aceptar el conocimiento que gente asumió con mi bebé. Los norteamericanos nos gusta nuestro espacio, y miramos con admiración los bebés, pero a tocarlos es un tabú, y pidiendo a abrazar un niño que no conoces parece un poco extraño. Aqua, muchas personas expresan admiración hacia nuestro bebé - pellizcando la mejilla, tocando la pierna, y pidiendo que lo carga. Como nueva mamá, traté de protegerlo de la atención. Pero he aprendido a apreciar este carácter de mi país adoptivo. Veo en la cara de Máximo cómo el responde a sus "tías" mexicanas, con una alegría que refleja el amor por él en los ojos de ellas. Agradezco la familiaridad con los bebés que viene de la creencia de que debe mantener a niños, la besó, y le encantaba, por quienquiera que sea cerca como para ayudar.  Ahora, cuando alguien me pregunta, "¿Me prestas su bebe?", me sonríe y dice que sí, agradecidos por la ayuda, y el amigo nuevo que mi hijo va a tener en su mundo.

Favoritos de Otoño esta semana: las buganvillas en flor, tantos nuevas palabras de Máximo; el Día de Gracias!

xo, Andrea Villarrubia