Octupus at the Marietas Islands

Friday, March 2nd, 2012
Marietas Islands

Although it is basic common sense to care about the environment, there is a big difference in how we perceive such responsibility between ecologists and many of us, the local people. There is often no correlation between the overwhelming information we receive and our daily procedures. Our force of habit not only competes; it prevents the understanding and interest in the concept of an ecosystem. So, we remain indifferent to environmental degradation, thinking it is the responsibility of "others" to solve it.

I have always wondered about the effective means to break the inertia of being just passive observers and the ways that might lead us to take an active part in preserving this green paradise we have been gifted. A conversation with a fisherman friend made me think and be aware of the simple and effective means we have available among us.

Marietas Islands

Last October (still being octopus fishing season as the seawater is still warm enough due to the south water currents), my friend Gabriel Ponce "Mojo" was hired to take tourists on a tour to the Marietas Islands.

Upon arrival to the Islands and anchoring the boat, the tourists went snorkeling. "Mojo" took advantage of the opportunity to dive and collected three octopuses to take home as a meal. His enormous surprise came when an angry tourist protested his catch. The tourist was upset by the "predatory" act and the fisherman was upset to be deprived of his meal. Not immediately understanding such reaction, respectfully, the fisherman rejoined the three octopuses to their habitat. It was not until several days later that Gabriel Ponce "Mojo" recounted what happened in a pleasant conversation at the town square. He was analyzing the visitor's reaction and reflecting on the different points of view. Now, with an absolute conviction, he granted the right to protest the Marietta Islands being a protected area.

From these types of differences, we learn other's points of views and hopefully can grow together to protect our customs and the environment.

Fausto Robles
Playa Escondida, Sayulita
Translation by: Angélica María Maldonado

Los Pulpos En Las Islas Marietas

Aunque es de elemental sentido común el cuidado de nuestro medio ambiente, hay una gran diferencia en cómo se concibe tal responsabilidad entre las personas promotoras del cuidado ecológico y muchos de nosotros, las personas locales. No hay una correspondencia entre la abrumadora información que recibimos y nuestro acostumbrado proceder. La fuerza de la costumbre no solo compite, impide incluso la comprensión y el interés hacia el concepto de un ecosistema. Nos mantenemos indiferentes ante el deterioro ambiental pensando que es responsabilidad de "otros" dar solución a ello.

Me he preguntado sobre los medios efectivos que puedan romper la inercia de ser solo pasivos observadores, de encontrar formas que nos conduzcan a tomar parte activa en la conservación de este paraíso verde que poseemos. Mi conversación con un amigo pescador me hizo reflexionar sobre el tema y tomar conciencia del sencillo y eficaz medio que tenemos a nuestro alcance.

En octubre pasado, siendo tiempo de la pesca de pulpo, debido a que el agua del mar aún conserva una elevada temperatura causada por las corrientes del sur, mi amigo Gabriel Ponce "Mojo", como parte de su actividad laboral, llevó a unos turistas a un paseo a las Islas Marietas.  Una vez que llegaron a las Islas y fondeó la lancha, mientras los turistas bajaban a snorquelear, "Mojo" aprovechó la ocasión y el lugar para también entrar y sacar tres pulpos que pensaba llevar a su casa como parte de su alimentación. Su sorpresa fue mayúscula cuando una indignada turista le reclamó airadamente lo que estaba haciendo.

A la turista le molestó el hecho "depredador" y al pescador le molestó verse privado de "su alimento". Desde luego, sin comprender de inmediato tal reacción, de manera muy respetuosa el pescador incorporó los tres pulpos a su hábitat.
Fue hasta días después que Gabriel Ponce "Mojo" en una amena conversación en la plaza del pueblo me narraba lo acontecido. Analizaba la reacción de la turista y reflexionaba en la diferencia de apreciación tras la captura de los tres pulpos. Ahora, con absoluta convicción concedía razón al reclamo recibido, entre otras razones por ser el lugar una zona protegida.

De hechos como estos, donde cotidianamente se confrontan realidades diferentes, es de donde surge el verdadero aprendizaje pues provoca serios cuestionamientos con respecto a nuestro acostumbrado proceder. Los ejemplos son innumerables, cada vez con más frecuencia se nos presenta la oportunidad de cambiar nuestro paradigma, el paradigma de que podemos disponer a nuestra entera voluntad de la vida de plantas y animales.

Nuestro aprendizaje pudiera percibirse lento, pero es este aprendizaje lento y permanente el que nos conducirá con solidez a mantenernos en armonía con nuestro entorno físico, con el Sayulita que deseamos.