Oil Palms in Sayulita

Wednesday, December 14th, 2011
Coconut Oil Palms

On a walk almost anywhere in the local jungle around Sayulita, one cannot help but remark on the numerous tall palm trees that occur singly or in small groves, their long fronds waving gracefully in even the slightest breeze. One of the most prominent native trees in our jungle, these palms which occur naturally throughout Central American tropical and subtropical forests, have in the past been a valuable source of oil for Mesoamerican cultures both precolombian and modern; for cooking, soap making, skin and hair care, and in more contemporary times, as a lubricant for machinery. The hard, yellowish brown seeds from which the oil is rendered are borne in large clusters on long drooping stalks and look like small coconuts. Also known as the cohune palm, the tree reaches 10 to 20, even 30 meters in height, 35 to 45 centimeters in girth, and grows very slowly, the taller ones living 60 to 90 years. Young cohune palms grow with their trunk underground for many years, their long fronds seeming to grow right out of the ground. When the palm is mature the fronds, called "palapas," can be up to 8 meters long. Palapas have long been used to provide a renewable roofing thatch, and the wood is used in building native houses and shelters, for beams and walls. The palm's deep root system and abundant fronds play an important part in soil formation, providing organic litter and creating a distinctive ecology.

Out in the jungle to the west of town there is a fork in the road where one branch leads to the Pantheon and Los Muertos beach and the other continues on to Carricitos. Around this junction there are a lot of oil palms where during the summer months you often see families gathering the fallen coquillos, usually consuming them on the spot, rasping the ripe fibrous and oily outer layer with their teeth. Some people with good aim can knock down the nuts from high in the tree with small stones. The palms right around this area are known by local people to produce especially large and tasty nuts, and are considered to be "favorite" trees, attracting people throughout the season.

Coconut Oil Palms

It used to be that there was a market for the coquillos. Local folks were allotted parcelas of dense palm groves from the Ejido (communal landholding system that replaced the large haciendas), and harvested the nuts to sell to companies which would in turn render and market the oil. In addition many people kept pigs, which in a kind of permaculture relationship, were fattened on oil nuts. Harvesting and preparing the coquillos for sale involved a lot of hard work. The green nuts were harvested and piled up in a kind of long windrow, covered with palapas and allowed to dry . Once the nuts were dry they could be cracked and the kernel extracted and pressed for oil. The cracking was accomplished with hand-held stones, an arduous labor. In later years there were machines developed to crack the nuts.

For many years the oil palm harvest was about the only resource in this area that could produce a cash income. Other resources, such as fish and shellfish, although abundant, were not exploited as a market, but were consumed locally. In time, however, the government began to encourage the Ejido to plant tree crops such as bananas, mangos and guanabanas, as well as field crops such as beans and corn, and by the late 1960's and early 1970's, most of the oil palms were cut down to make way for agriculture.  Today there is no nut harvest here, and no way to have a regenerating palm plantation because the trees that produce seeds have been cut down, and there is no local market for palm oil.

Today it's obvious that Sayulita's prime resource is tourism. Former Ejido lands have been privatized and many hectares have been sold to foreigners for large sums of money. There are still a few dense palm thickets left around Patzcuaritos, for example. This species of oil palm is now officially protected, and there are heavy fines for cutting one down without permission from environmental authorities. And while individually the cohune palm is an impressive species, with its tall slender trunk and massive head of fronds, and realizing how impenetrable are the few remaining areas of dense growth, one can imagine just how impressive was its dominance in the jungle in years past.

Las palmas de aceite

En un paseo en cualquier lugar de la selva alrededor de Sayulita, destacan las numerosas altas palmeras que se presentan solas o en pequeños huertos, sus hojas siempre agitando con gracia en la más mínima brisa. Uno de los árboles nativos más importantes en nuestra selva, estas palmas son plantas indígenas en los bosques tropicales y subtropicales de América Central, y en el pasado fueron una fuente de aceite para las culturas mesoamericanas precolombinas y modernas, para el uso en la cocina, la fabricación de jabón para la piel y cuidado del cabello, y en tiempos más contemporáneos, como un lubricante para la maquinaria. Las semillas duras de color marrón amarillento, de donde viene el aceite, crecen en racimos grandes a largo tallos caídos y se ven como pequeñas nueces de coco. También se conoce como la palma de corozo, un árbol que alcanza a 10 a 20, incluso 30 metros de altura, 35 a 45 centímetros en la cincha.  Crece muy lento, los más altos tienen una vida de 60 a 90 años. Las jóvenes palmas cohunes crecen con su tronco subterráneo desde hace muchos años, sus hojas largas parecen crecer a la derecha de la tierra. Cuando la palma está maduro las hojas, llamadas "palapas", pueden ser de hasta 8 metros de largo. Las palapas han sido utilizados para proporcionar un techo de paja renovable, y la madera se usa en la construcción de casas y refugios de los nativos, para las vigas y las paredes. El sistema de la palma de aceite de echar profundas raíces y hojas abundantes desempeñan un papel importante en la formación de la tierra, proporcionando la basura orgánica y la proveniendo una creación de una ecología distintiva.

En la selva al oeste del pueblo hay un cruce en el camino, donde una calle conduce al panteón y la playa de Los Muertos y otra sigue a la playa Carricitos. Alrededor de este cruce hay una gran cantidad de palmas de aceite, donde durante los meses de verano se suelen ver las familias participar en la recolección de los coquillos caídos, por lo general los consumen allí mismo, quitando la madura áspera fibrosa y la externa capa oleosa con los dientes. Algunas personas con buena puntería pueden derribar los frutos secos de alta en el árbol con piedras pequeñas. Las palmas de aceite de esta área son conocidos por la población local para producir frutos secos, especialmente grandes y sabrosos, y ésas son consideradas árboles "favoritos" , que atraen a la gente durante toda la temporada.

En años anteriores, habo un mercado para los coquillos. La gente local fue asignado densas parcelas de palmeras por el ejido, y cosechó los frutos secos para venderlos a empresas que a su vez los prepararon para vender de aceite. Además muchas personas mantuvieron cerdos, que en una especie de relación de permacultura, fueron cebados con nueces de aceite. La cosecha y la preparación de la venta de coquillos eran mucho trabajo duro. Las nueces verdes fueron cosechadas y apiladas en una especie de hilera larga, cubiertas con palapas para secar. Una vez que las tuercas estaban secos podrían ser rotas y el núcleo extraído y presionado para sacar el aceite. El agrietamiento se logró con la mano con piedras, un labor árduo. Unos años después, desarrollaron máquinas para romper las nueces.

Durante muchos años la cosecha de aceite de palma estaba el único recurso en esta área que podría producir un ingreso. Otros recursos, tales como la pesca, aunque abundantes, no fueron explotados como mercado, los consumieron localmente. Con el tiempo, sin embargo, el gobierno comenzó a fomentar el ejido de plantar cultivos de árboles como plátanos, mangos y guanábanas, así como cultivos como el frijol y el maíz, y para fines de los 1960 hasta 1970, la mayor parte del aceite de palma fue cortada para dar paso a la agricultura. Hoy en día no hay zafra aquí, y no hay manera de tener una plantación de palma de la regeneración, como los árboles que producen semillas han sido cortados, y no existe un mercado local de aceite de palma.

Hoy en día es evidente que el recurso principal de Sayulita es el turismo. Muchas de las tierras ejidales han sido privatizadas y muchas hectáreas se han vendido a los extranjeros por grandes sumas de dinero. Todavía hay unos pocos matorrales densos de las palmas en torno a Patzcuaritos, por ejemplo. Esta especie de palma de aceite es ahora de protección oficial, y hay fuertes multas para el corte de una sin el permiso de las autoridades ambientales. Y si bien de forma individual la palma coroza es una especie impresionante, con su tronco alto y delgado y enorme cabeza de hojas, y al darse cuenta de lo impenetrable son las pocas zonas de esta densa vegetación, se puede imaginar lo impresionante fue su dominio en la selva en los últimos años.

Translation by Leah Jewall