Sayulita: Jewel of the Nayarit

Friday, September 7th, 2012
Montanita

I always considered myself to be a city girl; I loved the idea of discovering new neighbourhoods or returning to old familiar ones, to that sweet corner cafe with the best homemade pumpkin pie and real whipped cream.....losing myself in a pleasant park for a day, or the debauchery of a wild night out on the town, loving the anonymity, the availability, the range of possibilities and contrasts. So what if I only went to a play once a year? I liked the fact that it was there to enjoy any time I wanted. Film festivals, summer street festivals, organic foods, lots of choices in language studies, an international ambience, great shopping, intimate coffee bars, these were all reasons I chose to live in cities, so how did I end up in a small town like Sayulita?

Two and a half years later I'm still asking the same question, but I no longer seek the answer. As my carousing buddy likes to say, "It is what it is," and that's more than good enough. In fact it's grown on me so much that during the course of my travels, I seek out small towns and find myself comparing them to my Mexican "new home town."

Last year I happened on a small surfing town called Montañita on the southwest coast of Ecuador, about 3 hours west of Guayaquil, Ecuador's largest city and major river port. Like Sayulita, Montañita has evolved from a tiny fishing and agricultural village into an international surfing destination, with a similar backdrop of jungle and mountains and a long curving beach with gentle waves. There are many international eateries, bars, surfer shops and street stands selling handmade jewelery set with beautiful indigenous stones. Just don't buy the silver, it's all fake there (there is no silver production in Ecuador), unlike Sayulita where only some of it's fake - beware the street vendors selling alpaca in place of sterling silver.

Montañita doesn't have Sayulita's eclectic mix of people, nor does it have a substantial ex-pat community that lives there part or all of the year in ever-increasing numbers. I didn't see a tourist over 45 in that surfer's paradise, it's a young town in all ways, however I'm sure expansion and the big developers are on their way as the main coastal road was been paved for three years now. Nor does it have the variety of upscale stores or the organic choices in foods. You just don't see the blending of the Ecuadorian and international cultures as you do in Sayulita, the Ecuadorians tend to stay in the older part of the village which has it's main square and church, out of the way, not in the middle of town like Sayulita's as a hub of action for locals and tourists, and certainly not as lovely!

Montañita is still very much a small town, whereas Sayulita retains its pueblo appeal with a sophisticated gloss plus all the amenities of a larger centre. Except for perhaps the film festival, but PV is close enough for that. Street festivals? Sayulita is a street festival, and besides providing all the other attractions I like in a city, we even have our own burgeoning theatre group. Liked last year's two plays, did you? Wait until you see what's in store for this season, you'll be blown away. But I digress....

There are lot of appealing factors for retirement in Ecuador: local currency in USD, charming uncrowded colonial cities like Cuenca and Quito, an elevated level of earth-consciousness, transformed into eco-tourism, good medical services and much easier paperwork to become a citizen. I have many wonderful memories of my sojourn there: warm, friendly people, bolones de verde served with organic Galapagos java for breakfast, tracking the Cock-of-the-Rock Lek at 5 am in the cloud forest, whale watching with a handsome gringo and the most beautiful robin's-egg-blue sky I've ever seen.

Would I trade Sayulita for that middle of the world high? Not a chance. Another visit perhaps, but I wouldn't choose to live there. It just doesn't quite have that call-of-the-wild, je ne sais quoi appeal of my little town. And as long as I'm still asking the why, it's got me, ¡y eso sí,es bueno!

Sayulita - la joya de Nayarit

Montanita

Siempre me he considerado una chica de la ciudad, me encanta la idea de descubrir nuevos barrios o regresar a las más conocidas, el café familiar de la esquina con el dulce pay de calabaza y servido con crema batida ..... o perderme en un agradable parque por un día, o el desenfreno de una noche de baile con amigos, amando el anonimato, la variedad, el abanico de posibilidades y contrastes. ¿Y qué si sólo asisto al teatro una vez al año? Me gusta el hecho de que está para disfrutar en cualquier momento que quiera. Hay festivales de cine, espectáculos de la calle en verano, alimentos orgánicos, un montón de opciones en los estudios de idiomas, un ambiente internacional de tiendas, bares íntimos , se trata de todas estas razones por las que elijo vivir en una ciudad, así que ¿cómo fue que llegué a vivir en un pueblo tan pequeño como Sayulita?

Dos años y medio más tarde todavía estoy preguntándome la misma, pero ya no busco la respuesta. Como mi compañero de juerga le gusta decir, "Es lo que es", y eso es más que suficiente. De hecho, he crecido en mí tanto que en el curso de mis viajes, busco aldeas pequeñas y me encuentro comparándolas con mi México "mi nuevo poblado hogareño".

El año pasado me encontré con un pequeño pueblo de surf llamado Montañita, situado en la costa suroeste de Ecuador, 3 horas de Guayaquil, la ciudad más grande de Ecuador y el puerto fluvial mayor. Como Sayulita, Montañita ha evolucionado de una pequeña aldea de pesca y agrícola en un destino internacional del surf, con un geografía similar de selva y montañas con una playa larga de suave oleaje. Hay muchos restaurantes internacionales, bares, tiendas de surf y puestos callejeros que venden joyas hechas a mano con hermosas piedras indígenas. No compres la plata, todo es falso allí (no hay producción de plata en Ecuador), a diferencia de Sayulita, donde sólo hay algo de falso - ¡cuidado con los vendedores callejeros que venden alpaca en lugar de plata de ley!

Montañita no tiene la mezcla ecléctica de gente de Sayulita, tampoco hay una comunidad extranjera que vive allí parte o todo el año en números cada vez mayores. No vi a un turista de más de 45 años en ese paraíso de surfistas, que es un pueblo pequeño en todos los aspectos, sin embargo estoy seguro de que la expansión y los grandes promotores están en camino como la carretera principal de la costa ya está pavimentado desde hace tres años. Tampoco tiene la variedad de tiendas de lujo o las opciones orgánicas en los alimentos. Simplemente no veo la fusión de los ecuatorianos con las culturas internacionales como lo hacen en Sayulita, los ecuatorianos tienden a permanecer en la parte más antigua del pueblo que tiene su plaza principal y la iglesia, fuera del camino, no en el medio del poblado como Sayulita, el centro de la acción para los locales y turistas, ¡y desde luego no tan encantador!

Montañita es todavía una pequeña aldea, mientras que Sayulita conserva su atractivo pueblo con un brillo sofisticado además de todas las comodidades de un centro más grande. Exceptuando quizás el festival de cine, pero está lo suficientemente cerca de Puerto Vallarta para eso. ¿Festivales de calle? Sayulita es un festival de calle, y además de ofrecer todas las otras atracciones que me gustan de la ciudad, incluso tenemos nuestro propio floreciente grupo de teatro.

Hay muchos factores atractivos para la jubilación en Ecuador: la moneda local en dólares americanos, encantadoras ciudades coloniales como Cuenca y Quito, un nivel elevado de conciencia terrenal convertido en eco-turismo, buenos servicios sociales y el papeleo mucho más fácil de convertirse en ciudadano. Tengo muchos recuerdos maravillosos de mi estancia allí: gente cálida y amable, bolones de verde servido con café orgánico para el desayuno, el seguimiento del ave Cock-of-the-Rock Lek a las 5 am en el bosque nublado, la observación de ballenas con un gringo guapo y el cielo más hermoso y azul que jamás he visto.

¿Cambiaría ese paraiso del mitad del mundo para Sayulita? Para nada. Otra visita tal vez, pero allá no lo viviría. Simplemente no tiene el encanto de mi pequeña ciudad. Y mientras sigo preguntando el por qué, me tiene atada, ¡y eso sí, es bueno!


Translated by Leah Jewall