A Soft Landing

Friday, December 17th, 2010
A Soft Landing - Sydney

Sitting in the rows of white plastic chairs outside the immigration office, my husband, dog and I waited with other residents to conduct our business of the day. Sensing activity inside, we all arose and formed an orderly line, knowing exactly who had arrived before and after whom. The door opens, take a number, resume a seat in the white chairs. One of numerous arrival rituals for winter residents, renewing resident visas is always toward the top of the "to-do" list and involves a bit of scrambling: attempting to confirm that we have the appropriate documents/forms and hoping that it will be an "all-in-one" visit.
Arriving in Sayulita just over a week ago, our "landing" was pretty soft, all things considered. Yes, there are too many stairs to our house at first, making unloading the car a daunting task, not to mention organizing and unpacking in our tiny house. It's HOT at first, but that is only because it was 20 degrees Farenheit when we left. It doesn't take long to slide back into the rhythm, however; oh yeah, right..., everything takes longer .But the sense of accomplishment is sweeter and nine-times-out-of-ten you run into a friend along the way, stand and talk, enjoy renewing friendships and passing on this year's winter resident " tips," making the rest of the "list" that much easier.
Thanks to the sayulitalife forum, some research and the invaluable recent experience of good friends, we not only "breezed" though the immigration office (in three hours), but were able to pay our bank trust in the same neighboring town (instead of going all the way to much busier Puerto Vallarta), a true bureaucratic victory. That's just how things happen here. You run into everyone you know within a couple of days, updates and information are shared by word of mouth and very soon you are all caught up and back in the swing of things. Having checked off two major "have-tos" on the list, we were able to mentally relax a little and are starting to pursue our volunteer efforts, and for my husband, his art career. Life is still life and it has included trips to the doctor and veterinarian, but life is good and as I write this, I am looking out at the lush, green hills of Sayulita from our mirador, the sky is blue, the sun is shining and it is warm. A very soft landing, indeed.

 

Un Aterrizaje Suave

Sentadso en la fila de blancas sillas de plástico fuera de la oficina de inmigración, mi marido, el perro y yo esperamos con otros residentes para realizar nuestros trámites del día.  Notando algo de actividad del dentro, todos nos levantamos y formamos una fila ordenada, sabiendo exactamente quién había llegado antes y después de quién. La puerta se abre, tomamos un número, y reanudamos nuestros asientos en las sillas blancas. Uno de los rituales de la llegada de numerosos residentes de invierno, la reactivación de visas de residencia es siempre hacia la parte superior de la lista de "para-hacer," y nos ocupa mucho confirmar que tengamos los documentos y los papeles apropiados y la esperanza de que sea una visita "todo-en-una."
Al llegar a Sayulita hace poco más de una semana, el "aterrizaje" fue bastante suave, considerando todo. Sí, parece que hay muchas escaleras en nuestra casa en al principio, por lo que descargar el coche fue una tarea difícil, y luego organizando y deshaciendo maletas en nuestra pequeña casa. Hace calor al principio, pero eso es sólo porque la temperatura era 20 grados Fahrenheit cuando nos fuimos de EEUU. No se tarda mucho en volver a caer en el ritmo, sin embargo, ¡sí, claro, todo lleva más tiempo en completarlo, pero la sensación de logro es más dulce y nueve veces de diez se encuentra con amigos al camino, y hablarmos y disfrutamos de renovar la amistad y y recibir noticias de invierno, también unos "consejos," de los residentes de invierno, por lo que hace el resto de la "lista" mucho más fácil.
Gracias al foro sayulitalife, algunas investigaciones y la experiencia valiosa de unos buenos amigos, no sólo pasamos por la oficina de inmigración en sólo tres horas, sino tuvimos tiempo de pagar nuestra confianza bancaria en el mismo lugar (en vez de ir a mucho más concurrido Puerto Vallarta), una verdadera victoria burocrática. Así es como suceden las cosas aquí. Uno se encuentra con todos que conoce en un par de días, la información son compartidos para ponerse al día, y muy pronto andamos en el ritmo informal de Sayulita. Después de haber marcado dos grandes "tengo ques" en la lista, podíamos relajarnos mentalmente un poco y estamos listos a comenzar nuestros esfuerzos voluntarios, y para mi marido, su carrera artística. La vida sigue siendo vida, que ha incluido visitas al médico y veterinario, pero es buena y mientras escribo esto, estoy mirando hacia las colinas exuberantes y verdes de Sayulita desde nuestro mirador, por un cielo es azul, azul; el sol está brillando y hace calor. Un aterrizaje muy suave, de hecho.