Transport to Europe - Guanajuato

Friday, February 4th, 2011
Guanajuato Easter Eggs

Walking the tree-lined, stone streets of Guanajuato, I felt immediately transported to Europe. Somehow, a drive of several hours from Sayulita had landed me and my husband in a city where I almost expected the language of choice to be French or Italian.

Guanajuato, a silver mining colonial city in the mountains north and east of Guadalajara, is a very charming and urbane locale with squeaky clean streets, chic cafes, meticulously manicured plazas and residents who would seem quite as at home in Rome.
Sharing similarities with nearby and better-known San Miguel de Allende, Guanajuato mines produced the largest quantity of silver in Mexico and made wealthy the numerous mining families of the 1800's. Wanting to leave a legacy, these families built grand churches, cathedrals, theaters and museums, leaving Guanajuato a veritable baroque showplace. Located in a geographical oval "bowl", Guanajuato has extremely steep streets, its brightly colored buildings rising up the side of the bowl like Easter eggs.

Though we successfully visited for a weekend with our Golden Retriever, Guanajuato is not the most pet-friendly of destinations. Nearly the entire city is hardscape; finding a patch of grass anywhere is quite challenging and finding a hotel willing to accept a pet is more difficult than other places in Mexico. We ate twice at the outdoor café next to the Teatro Juarez, taking in the elaborate façade, the nearby Plaza Jardin de la Union and the wandering Bards, advertising upcoming plays, breaking into song and generally adding to the impression that we had traveled to the Old World.
Having walked all of the city center streets and visited the Diego Rivera museum, the second day we made the "pilgrimage," walking all the way up the steep hill to see the looming statue of El Pipila, a Guanajuato hero. We discovered a funicular at the top and decided to take advantage of this luxury for our return trip, after convincing its operators that, no, our dog wouldn't "go" in the car on the way down. Leaving Guanajuato through its underground medieval-feeling stone-walled roads, we felt like time travelers, again Sayulita bound.

Transportado a Europa

Guanajuato Valentine's Day

Caminando por las calles empedradas de Guanajuato, me sentía transportada a Europa. De alguna manera, un viaje de varias horas de Sayulita nos había aterrizado a una ciudad donde esperaba que el idioma de su elección fuera francés o italiano.

Guanajuato, una ciudad colonial de minera de plata ubicada en las montañas al noroeste de Guadalajara, es un lugar encantador.  Tiene calles limpias, cafés elegantes, plazas meticulosamente cuidadas y residentes que parecen muy europeos como en Roma.
Compartiendo similitudes con la cercana y más conocida San Miguel de Allende, las minas de Guanajuato produjeron la mayor cantidad de plata en México e hicieron ricos a las numerosas familias mineras durante el siglo 1800. Queriendo dejar un legado, esas familias construyeron grandes iglesias, catedrales, teatros y museos, dejando Guanajuato como escaparate de verdadero barroco. Situada en un óvalo geográfico, Guanajuato cuenta con calles muy empinadas, y edificios de colores brillantes que suben por las colinas como unos huevos de Pascua.

A pesar de que pasamos un fin de semana éxitoso con nuestro perro, Guanajuato no es uno de los destinos que da la bienvenida a los mascotas. Casi toda la ciudad está hecha de concreto, y al encontrar un parche de hierba en cualquier parte es muy difícil y encontrar un hotel dispuesto a aceptar un mascota es aun más difícil que otros lugares en México. Comimos dos veces en el café del aire libre al lado del Teatro Juárez, disfrutando de la visita de la fachada elaborada en la cercana plaza, Jardín de la Unión.  Hubo unos bardos errantes, cantando y anunciando la próxima desempeña, y en general aumentando la impresión de que hubiéramos viajado al Viejo Mundo.

Después de haber caminado todas las calles del centro de la ciudad y visitado el museo Diego Rivera, el segundo día hicimos la "peregrinación" a pie - todo el camino hasta la empinada colina para ver la estatua de El Pípila, un héroe de Guanajuato. Descubrimos un funicular en la parte superior y decidimos tomar ventaja de este lujo para regresar después de convencer a sus operadores que no, nuestro perro no causaría problemas en el coche durante el camino hacia abajo. Dejando de Guanajuato a través de sus caminos subterráneos del espíritu medieval, con las murallas de piedra, nos sentimos otra vez como viajeros del tiempo, una vez más dirigidos a Sayulita.

Translated by Leah Jewall